Pérdida y control de peso

Hoy en día, en esta vida que llevamos, constantemente nos vemos envueltos en una vorágine social y personal que hace prácticamente imposible poder llevar un saludable plan de comidas que le ofrezca a nuestro organismo el aporte de nutriente mínimo necesario para su correcto funcionamiento y conservación. El comer a deshoras, fuera de casa, de forma acelerada o compulsiva, sin variedad ni equilibrio, en cantidades inapropiadas o el abuso de la comida rápida, precocinada y el alarmante descenso de nutrientes de los alimentos de hoy en día, son un buen ejemplo. Además, el estrés a que estamos sometidos en ocasiones se traduce en ansiedad que pagamos de la forma más rápida y sencilla de que disponemos, que es atiborrándonos desmesuradamente de lo que sea o levantándonos en mitad de la noche para atracar el frigorífico o despensa o ambas. De igual manera, tampoco resulta fácil en ocasiones, encontrar ese momento en el día que nos permita ejercitar nuestro cuerpo, aunque sea de una forma mínima y mantenernos así activos. El actual auge del teletrabajo, las restricciones sociales, los confinamientos y el sedentarismo que conllevan, está agravando alarmantemente todo esto. Nuestro cuerpo es la maquina más compleja, diversa, sofisticada y a la vez perfecta, que jamás se haya creado o simplemente diseñado. Es tan perfecta que está pensada hasta el más mínimo detalle, incluso para posibles usuarios negligentes e incompetentes como nosotros. Pero, evidentemente, como cualquier maquinaria, nuestro cuerpo precisa de un mínimo mantenimiento para asegurar su correcto funcionamiento y estado de conservación. Si no mantenemos una máquina de una forma correcta y adecuada, seguirá funcionando, pero la fiabilidad y longevidad inmediata de la misma se verá bruscamente mermada. Nuestro cuerpo es exactamente igual, con la salvedad de que una maquina se puede reparar o sustituir y nuestro cuerpo NO.

Todos estos malos hábitos anteriormente citados, tienen por lo general, consecuencias negativas para nuestro organismo a medio y largo plazo en forma de diversas enfermedades y una consecuencia inmediata en nuestro cuerpo que se manifiesta con un progresivo aumento de la grasa corporal, lo que denominamos sobrepeso u obesidad. Diferenciaremos entre ambos (todos lo sabemos ya pero igualmente lo explicare), el sobrepeso es cuando se tiene algunos kilos de más que empeoran mi imagen corporal, limitan mi agilidad física y mental, al igual que mi salud, pudiendo acarrear problemas importantes en un futuro. Obesidad es cuando tengo un sobrepeso muy importante que daña o podría dañar gravemente mi salud inmediata y acarrear algunas enfermedades graves en el futuro no muy lejano. Al tener sobrepeso y en consecuencia una alimentación deficiente, aparece el que para mí es el factor más preocupante de todo esto, el que realmente genera más daño y no precisamente físico, me estoy refiriendo al factor psicológico. El sobrepeso genera en la mayoría de personas mucha inseguridad en sí mismas, haciendo que sean retraídas, solitarias, erráticas e introvertidas. Yo no me miraba en los espejos, porque no me gustaba lo que veía, no me probaba determinada ropa porque no quería ver lo mal que me sentaba a mí, no quedaba con determinas personas por miedo a su reacción al verme, no quería ver a familiares que llevaba mucho tiempo sin ver y que me conocieron estando bien por miedo a su reacción, no quería hacer determinadas actividades que puedan exponerme o destacar (Montar en bici, en columpios, tomar el sol en piscinas públicas, etc.) para que no suscitaras criticas o burlas, etc. Evidentemente este comportamiento a nivel social y personal pasa factura y mucha. ¿Cuál es el remedio?

Está muy claro, el remedio es adelgazar. Se dice muy rápido, muy fácil, suena muy bien, parece sencillo y sin embargo, ¿Por qué se hace un mundo? Yo he probado y diría sin miedo a equivocarme, todas las dietas habidas y por haber, desde tiempos inmemoriales hasta la actualidad. Desde la época de la dieta de la alcachofa, mi vida era lo que pasaba entre una dieta y otra. Alguna me funcionaba y obtenía resultados muy rápidos, con otras por contra más lentos, unas eran más sacrificadas, otras menos, etc., pero al fin al cabo todas eran por el estilo, obtenías algún resultado, pero inmediatamente la terminaba o dejaba, volvía a recuperar todo lo que había perdido o incluso más. Entonces, ¿por qué no funcionaban? Pues básicamente porque solo eran eso, solo eran dietas. Si modificas tu alimentación de forma que ingieras menos calorías es evidente que adelgazaras, en mayor o menor medida, pero adelgazaras, es lógica pura. Para adelgazar hay que arruinarse, me decían, es decir, gastar más de lo que ingresamos. Hay que restringir los alimentos con más aporte calórico para conseguir reducir la ingesta diaria y así adelgazar. Lo que sucede es que como ya he explicado antes, nuestro cuerpo es la maquina más compleja y perfecta que existe y si tu dejas de suministrarle ciertos alimentos reduciendo su aporte, nuestro organismo tirara de las reservas existentes hasta agotarlas para intentar compensar el desequilibrio generado, pero cuando dejes la dieta y vuelvas a tu vida normal, como tu cuerpo es muy sabio te influenciara para que te vuelvas “inmensamente rico”, es decir, que ingieras mucha más cantidad de alimentos del necesario para generar las reservas necesarias de modo que para la próxima vez que decidas arruinarte pueda estar preparado y afrontar el proceso con garantías. Esto es lo que se conoce como efecto rebote.

Si tu simplemente haces una dieta para perder peso, sin estudiar ni valorar las causas que te han llevado a tener que adelgazar, al final de la misma volverás a esos malos hábitos y en consecuencia al principio de donde partiste. Por eso, es imprescindible conocer, estudiar y corregir esos malos hábitos, pautas o rutinas que generan ese sobrepeso e indicarle a tu cuerpo que eso no es lo correcto. Cualquier hábito repetido se convierte en costumbre.

Cuando se tienes una alimentación deficiente hay comidas en las cuales no se ingiere el mínimo de nutrientes necesario que tu cuerpo precisa para poder seguir funcionando con normalidad y por el contrario, en las comidas que si, tu cuerpo tiende a sobre estimularte para que ingieras más y así poder almacenarlo con el fin de disponer de una reserva para compensar la próxima vez que no se llegue a ese mínimo. Entonces ¿Cuál es la solución?

Es muy sencillo, la solución es nutrición en vez de dieta. No es lo mismo nutrirse que alimentarse. La alimentación es la acción consciente y voluntaria de seleccionar, preparar e ingerir los alimentos con el fin de que nuestro cuerpo los asimile, mientras que la nutrición es el proceso biológico inconsciente y voluntario por el cual nuestro organismo digiere, transforma y hace uso de los nutrientes. Puedes alimentarte y no nutrirte.

Por lo general, la mayoría de los alimentos disponibles en los mercados de hoy en día, presentan un nivel muy bajo de nutrientes limitando el aporte de los mismos a nuestro cuerpo en las cantidades recomendadas. Si a eso le añadimos hacer alguno tipo de dietas que sean restrictivas en según qué alimentos o realizar algún ejercicio complementario para maximizar la quema de grasa, la cosa se agrava y bastante. Llevar una nutrición adecuada es esencial para nuestra salud, ya que te mantendrás fuerte, protegerás tu sistema inmunitario, te previene de futuras enfermedades y te reportara incontables beneficios a nivel físico, psicológico y emocional. Se hace por tanto imprescindible para estar correctamente nutridos llevar una alimentación rica, sana y variada. La idea es proporcionarle a nuestro cuerpo en cada comida justo lo que este necesita para funcionar y conservarse de una forma correcta, aportándole todos los nutrientes esenciales, por eso tu cuerpo no te pide más, porque ya está saciado y sabe que en cada comida obtiene justo lo que necesita. Para conseguirlo, Herbalife ha desarrollado una amplia gama de productos que complementan la alimentación diaria para conseguir nutrirnos adecuadamente, aportándole a nuestro organismo todos los nutrientes que necesita.

La nutrición y la salud son cosas para toda la vida, no de un rato y son importantes para todas las personas, independientemente de nuestro sexo o edad. De nada sirve cuidarse hoy y mañana no, nuestro cuerpo necesita una constancia. Por ese motivo es imprescindible que adquiramos hábitos de vida saludable, que vengan a complementar la nutrición y nos permitan disfrutar de mayor bienestar. Este es el secreto de la perdida de peso de Herbalife, el estudio de los malos hábitos que nos han producido ese desequilibrio, la corrección personalizada de los mismos y la mejora de nuestra nutrición con nuestros productos. Esta es la fórmula del éxito.

“Sea cual sea su caso, ni es tarde, ni es imposible, si usted esta dispuesto, yo tengo el método efectivo”.